Saltar al contenido

Detrás

Una impresora, un lápiz y demasiadas horas.

El taller

LineLabFrames nació de una obsesión pequeña: ver cuánto se puede quitar de una imagen antes de que deje de ser ella.

Resulta que se puede quitar casi todo. Lo que queda —una línea, un contorno, un gesto— es lo que de verdad reconoces. La mirada de tu perro. La forma en que alguien inclina la cabeza. El perfil de una montaña a la que siempre vuelves.

Trabajo solo. Dibujo cada pieza, preparo cada archivo, superviso cada impresión. No es escalable ni pretende serlo. Es lo que hay cuando alguien hace las cosas de una en una.

El plástico es reciclado porque me pareció absurdo hacer arte sobre la permanencia con material que nadie va a volver a usar. Y todo se produce bajo pedido porque no quiero un almacén lleno de piezas esperando a alguien que quizá no llegue.

Hecho a mano

Cada línea se dibuja desde cero. No hay plantillas ni filtros automáticos.

Bajo pedido

Nada existe hasta que lo encargas. Sin stock, sin prisa, sin desperdicio.

Con materiales honestos

Plástico reciclado y reutilizado. La misma materia, una historia nueva.

¿Hacemos algo juntos?

Envíame una foto o cuéntame qué tienes en mente. Lo miro con calma.